Laboralistas

Marcelo Horacio Venier

Colapso de la Justicia del Trabajo

 


No es novedad. La justicia del Trabajo continúa en crisis.
Los tribunales laborales desde siempre han contado con una infraestructura edilicia impropia de su función. El Poder Judicial incumple abiertamente la normativa establecida en la ley 19587 ya que, tanto en lo que se refiere a higiene (ambientes pequeños, oscuros, sin ventilación; en otras palabras, insalubres) como a seguridad (ubicados en pisos altos, con sobrecarga en la estructura, sin escaleras de incendio, sin cobertura civil "seria" frente a eventos dañosos), dejan mucho que desear.
Indudablemente que dichas carencias no sólo hacen ineficiente sino también insalubre el trabajo que se desarrolla en dicho ámbito. No son raros los casos de licencia por enfermedad debida a estrés laboral y mucho menos, el estado depresivo de los Sres. Magistrados que los lleva a dejar acéfalos a los tribunales.
Por otra parte, el número de tribunales del trabajo no ha variado en veinte años a pesar de las diversas crisis económicas que tomaron al obrero como rehen y fundamentalmente, a pesar del crecimiento demográfico de la población.
En la Primera Circunscripción Judicial (Capital, Godoy Cruz, Las Heras, Guaymallén, Luján de Cuyo, Maipú, Lavalle, etc.), tan sólo seis tribunales han debido asumir, en instancia única, el conocimiento y resolución de todos los conflictos laborales de orden individual y colectivo del sector público y privado.
Así pues, nos encontramos con que la Justicia del trabajo ha colapsado ya que los tribunales existentes no sólo son insuficientes para hacer frente a la creciente conflictividad social sino que también padecen enfermedades endémicas del Poder Judicial.
Esta problemática -en gran parte- ha producido una demora injustificable de la administración de la Justicia y por ende, ha importado una abierta violación a las obligaciones asumidas por el Gobierno Nacional en la Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (Bogotá, 1948), que en su Artículo 36 prescribe: “en cada Estado debe existir una jurisdicción especial de trabajo y un procedimiento adecuado para la rápida solución de los conflictos".
Asimismo, al colapso existente deben sumarse otras variables que tornan inservible al fuero.
La misma Suprema Corte es co-responsable del actual estado de colapso, aunque no lo quiera admitir.
Ya desde los años 90 (plena época menemista) el Superior Tribunal encarnó lo que la doctrina ha dado en denominar "el neoliberalismo laboral" tanto en los institucional (división en salas de las cámaras (útil a los fines estadísticos del Banco Mundial -prestamista del Poder Judicial-), creación de la mesa centralizada laboral (extrañamente benefactora de ciertos estudios jurídicos al momento de la asignación de sus causas), implementación de la certificación de la norma ISO 9001 (la cual paradógicamente la Suprema Corte no ha obtenido); como en lo funcional (creación de la teoría del desistimiento tácito de la acción, notificación electrónica, aplicación de una tasa de interés distinta a la aplicada en el resto del País, homologación de cualquier convenio "basura", etc.); todo lo cual, lejos de producir una eficientización del fuero generó la precarización del Derecho del Trabajador a contar con una Justicia tuitiva y eficaz.
A lo dicho se suma la desvergüenza de los Sres. Senadores que, cobijados en el anonimato de su voto preferencian como jueces a postulantes que, casualmente, se hallaban comprometidos con el sector empresario dominante de turno que ven en aquellos una herramienta eficaz de dominación.
Por ello, considero que la expectativa de mejora va de la mano de un cambio de la política tanto del Poder Ejecutivo como del Judicial. Hasta tanto ello no acontezca todo esfuerzo será en vano.

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