Laboralistas

Marcelo Horacio Venier

LA JORNADA LABORAL EN ARGENTINA Y SU ASIMETRIA CON JAPON

He leído recientemente que los dueños de los restaurantes japoneses Nihonkai Shoya fueron declarados responsables de la muerte en 2007 de Motoyasu Fukiage, un joven de 24 años que trabajaba en uno de sus locales y hacía una media de 112 horas extra al mes, según la agencia local Kyodo.
Fukiage falleció de un ataque al corazón mientras dormía en su casa, a los cuatro meses haber empezado a trabajar en el restaurante. Según el tribunal, el joven sufrió el infarto a causa de su empleo, que le obligaba a pasar numerosas horas de pie y realizar un gran esfuerzo físico cada día.
El año pasado la mayor federación empresarial de Japón, Keidanren, puso en marcha una campaña para que las empresas liberen a sus trabajadores de las largas jornadas, aprovechando los recortes de producción impuestos por la crisis. La muerte por una jornada laboral excesivamente larga es un problema conocido como "karoshi" en Japón.
Un japonés trabaja en promedio 40 horas semanales, según las últimas cifras arrojadas por el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar, pero generalmente las cifras se ven sobrepasadas por el incremento de horas extras, ya que los nipones acostumbran a trabajar más de lo estipulado por ley (las horas extras pueden alcanzar sólo las 45 horas extras al mes), debido a que la hora adicional se remunera como una hora y media más, siendo económicamente atractivo.
En la Argentina, la jornada laboral conforme la ley 11544 es de ocho horas diarias y no más de 48 semanales. A dicha normativa, remite el artículo 196 de la ley de contrato de trabajo (20744 y modificatorias) que es, como todos sabemos, de orden público.
Las horas extras en nuestro país, deberían ser abonadas tal como lo prescribe el artículo 201 de la LCT, a saber: con un recargo del cincuenta por ciento (50%) calculado sobre el salario habitual, si se tratare de días comunes, y del ciento por ciento (100%) en días sábados después de las trece (13) horas, domingo y feriados.
Y esto, cuando el trabajador está registrado. Asimismo, un poco más de la mitad de los argentinos trabajan en un horario normal. Según una encuesta del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano (UB) apenas el 58,2% de los trabajadores cumple una jornada de trabajo de entre 35 y 48 horas semanales. Dicho guarismo varía según el sector de la economía que se analice, siendo el trabajador agropecuario el más explotado.
Indudablemente que el trabajador latino soporta más estos ABUSOS. Ahora bien, ¿nuestros jueces ponen freno a tales excesos? (dejo la inquietud)

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